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Posts Tagged ‘Carlos Moreno Parejo’

¿Cuáles son las medidas de salud pública más importantes en caso de accidente nuclear?

En caso de accidente nuclear se pueden aplicar una serie de medidas que dependen de la estimación de la cantidad de radiación liberada a la atmósfera. Sólo las autoridades competentes una vez realizado un análisis cuidadoso de la situación de emergencia puede recomendar cuáles son las medidas de salud pública que hay que adoptar.

Las medidas pueden ir desde  la evacuación de la población que se encuentre a una determinada distancia de la central, la protección en refugios para disminuir la exposición, y la administración de pastillas de yodo para reducir el riesgo de cáncer de tiroides.

En caso de que se aconseje permanecer en el interior del edificio, habrá que buscar la habitación más protegida,es decir que carezca de ventanas y no tenga más de una puerta. Habrá que desconectar asimismo los sistemas de ventilación como el aire acondicionado o calefacción.Al mantenernos en un local cerrado estaremos protegidos de la irradiación interna y externa,así como de la inhalación de material radiactivo.

¿Qué se debe hacer con la ropa? Si hubiéramos sufrido una  exposición a altos niveles de radiación habría que desvestirse antes de entrar en la casa o refugio,metiendo la ropa y el calzado en una bolsa de plástico que habría que cerrar herméticamente y colocarla en una zona apartada de los niños y otras personas.Posteriormente habría que ducharse con agua caliente y jabón y avisar a las autoridades para que manejen y eliminen apropiadamente la ropa y objetos que pudieran estar contaminados

En cuanto a los alimentos, en las primeras fases de la emergencia, y siempre que ello no entrañe peligro, es posible adoptar medidas para reducir al mínimo la contaminación de los alimentos por material radiactivo. Entre estas medidas están proteger los cultivos de verduras cubriéndolos con plásticos o lonas; poner a cubierto el ganado; cosechar los cultivos que estén maduros y ponerlos a cubierto.Otras medidas a adoptar a medio,corto y largo plazo serían limitar el consumo de verduras y productos lácteos producidos en las cercanías de la central,evitar el sacrificio de animales así como la pesca ,la caza o la recolección de hongos u otros frutos del bosque.

Las pastillas de yoduro de potasio se administran para saturar la glándula tiroides e impedir la fijación de yodo radiactivo. Si se toman antes o poco después de la irradiación, se puede disminuir el riesgo de cáncer a largo plazo.Estas pastillas  no protegen frente contra otras sustancias que no sean el yodo radiactivo. Además pueden causar complicaciones en ciertas personas, por ejemplo las que sufren trastornos renales, razón por la cual la administración de pastillas de yoduro de potasio solo debe efectuarse si las autoridades de salud pública lo han recomendado expresamente.

Actualmente en Japón las medidas tomadas por el Gobierno son acordes con las recomendaciones de salud pública.Se ha pedido a la población que abandone la zona que se encuentra en un radio de 20 Km de la central nuclear de Fukushima y que quienes se encuentren en un radio de 20 a 30 Km permanezcan en sus casas u oficinas en habitaciones no ventiladas. Por otro lado las autoridades han prohibido la venta de leche y productos hortícolas de las cooperativas locales próximas a la central nuclear así como la recomendación de no beber agua del grifo.Por el momento la Organización Mundial de la Salud no ha recomendado la administración de yoduro de potasio.

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Doce días después del seísmo en la costa noreste del país asiático el balance es de 9000 muertos,13.000 desaparecidos y 320.000 evacuados de sus casas a 2100 refugios de emergencia, entre ellos las 200.000 personas de los alrededores de la planta nuclear de Fukushima.

Por si ésto fuera poco, tenemos además que tras los daños sufridos en la central nuclear de Fukushima se ha detectado la contaminación radiactiva en alimentos y agua del grifo, lo cual supone un problema más grave de lo que se pensaba inicialmente ya que se han encontrado alimentos contaminados más allá de la zona de exclusión de  20-30 km decretada por las autoridades.

Entre los alimentos contaminados se encuentran leche procedente de Fukushima y las espinacas.

Hablemos de radiación

Todos estamos expuestos a radiación ionizante, en promedio esta exposición es de unos 3,0 mSievert al año, de los cuales el 80% se  deben a fuentes naturales (la radiación de fondo), el resto es debido fundamentalmente al uso médico de las radiaciones.

La contaminación puede ser  interna ( la inhalación o ingestión de material radiactivo o bien la contaminación de heridas)  o externa (exposición a fuentes como rayos X o cuando el material radiactivo se adhiere a la piel o a la ropa).

En caso de accidente en una central nuclear se puede liberar radiactividad hacia el exterior siendo los principales elementos que suponen un riesgo para la salud el cesio y el yodo radiactivos. La población puede quedar expuesta bien directamente (exposición externa) o indirectamente (exposición interna) como hemos visto antes.

Efectos de la radiación

Los efectos de la radiación pueden ser agudos si la dosis de radiación supera cierto umbral. Entre estos efectos tenemos la pérdida del cabello, quemaduras y el síndrome agudo por irradiación que puede aparecer cuando el organismo recibe una dosis de radiación superior a 1 Sievert (300 veces la dosis anual de radiación de fondo) produciéndo lesión de la médula ósea.A dosis mayores de 10 Sievert pueden afectarse otros órganos como el aparato digestivo o el sistema cardiovascular.

En caso de accidente en un a central nuclear es poco probable que la población se vea expuesta a dosis de radiación suficientemente elevada para causar estos efectos agudos, aunque si podrían darse en el caso de los trabajadores de las centrales.

A largo plazo la exposición a la radiación puede  aumentar el riesgo de cáncer como la leucemia o el de tiroides que se produce  al respirar o ingerir el yodo radiactivo.

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El 12 de Enero de 2011 se cumplió un año desde que el terremoto de magnitud 7 en la escala de Richter, ocasionara el “desastre” de Haití que causó la vida de más de 300.000 personas, ocasionando asimismo miles de heridos y mutilados y que ha sido considerado como una de las mayores tragedias de la humanidad de los últimos 50 años.

El propósito de esta entrada es hacer una reflexión sobre el antes, el durante y el después del terremoto, para mostrar cómo la gestión de una catástrofe depende de numerosos factores que hacen que una misión de este calibre sea si cabe más ardua.

EL ANTES

La situación política de Haití nunca ha sido fácil. Constituida como república semipresidencialista en 1987,la vigencia de la Constitución se vio suspendida en varias ocasiones por la violencia política, sufriendo un golpe militar en 1991 y la crisis de 2004 que costó la expulsión del país del presidente Arístide lo que forzó la intervención de Naciones Unidas.

La economía de Haití es la más pobre de todo el continente americano y una de las más desfavorecidas del mundo viviendo el 80% de su población bajo el nivel de la pobreza.

El sistema de salud haitiano antes del terremoto no atendía las necesidades médicas más básicas, cerca de las tres cuartas partes de la población, tenía un acceso insuficiente o casi inexistente a los servicios de atención sanitaria. Por lo que gran parte de la atención sanitaria era prestada por las ONGs allí presentes antes del terremoto.

EL DURANTE

Los efectos del terremoto sobre este sistema de atención sanitaria, ya de por sí deficiente, fueron devastadores. En las regiones afectadas, más del 60% de los hospitales quedaron gravemente dañados o completamente destruidos.

Para gestionar un desastre de estas características es imprescindible la coordinación entre las numerosas ONG allí presentes, tanto de las que ya se encontraban allí antes, como las que fueron llegando después del terremoto.

A la atención sanitaria que se llevaba a cabo, había que sumarle las labores de rescate efectuada por los bomberos de diferentes países, lo cual exige ante todo coordinación como  indicábamos en la entrada del blog titulada “gestión de riesgos: durante la tormenta (segunda parte)”.

En relación a la atención médica podemos distinguir dos fases: fase de emergencia y fase de post-emergencia.

En la fase de emergencia es esencial la logística. Es imprescindible contar con instalaciones médicas funcionales, levantando nuevas infraestructuras temporales y para reparar y ampliar las ya existentes. Así como establecer suministros de agua, electricidad y procedimientos de saneamiento. En estos primeros días la prioridad inmediata fue la de estabilizar y atender a los heridos, organizar el triaje y prestar cirugía vital. Los equipos se encargaron de la limpieza, desbridamiento, el vendado de heridas y la estabilización de las fracturas.

Posteriormente hubo que atender y evaluar de forma gradual a las poblaciones locales y a los múltiples desplazados.

Fase de post-emergencia. Meses más tarde aunque las necesidades de atención sanitaria directamente vinculadas al seísmo se habían reducido, los haitianos todavía se enfrentaban a una grave falta de acceso a la atención secundaria de salud, con pocas perspectivas además de que la situación mejorase en un futuro inmediato.

EL DESPUES

En Haití nos encontramos  en la actualidad en medio de una crisis política que debilita al Estado haitiano que se vuelve cada vez más incapaz de dar respuesta concreta a los problemas sociales más urgentes. Se estima que hay más de mil campamentos que acogen a más de 800.000 personas. A esto hay que unir la epidemia de cólera que se ha cobrado la vida de  más de 4000 personas.

Sin un gobierno estable, no se pueden resolver los verdaderos problemas del pueblo haitiano como son la reconstrucción, la seguridad y la salud, a pesar de la ayuda internacional recibida.

Por otro lado la lentitud del proceso de reconstrucción, (la Comisión Interina para la Reconstrucción de Haití espera que para octubre del 2011 se haya removido apenas el 40% de los escombros dejados por el terremoto del 12 de enero de 2010) no se debe sólo a la situación política de Haití, ni a un problema de falta de financiación, sino también a la burocracia de la CIRH para aprobar proyectos y a los intereses económicos de los grandes propietarios de la tierra en Haití que se niegan a vender si no es a precios millonarios.

Sin un progreso real hacia la provisión gratuita a nivel nacional de atención sanitaria, queda claro que las diferentes ONGs no solo tendrán que sustituir a los servicios médicos anteriores al terremoto, sino también mantener un nivel incluso más elevado de asistencia en los próximos años.

Sabemos que para poder gestionar con eficacia, en este caso un desastre, es imprescindible tener en cuenta la organización, la estrategia y el contexto. Aquí tenemos un claro ejemplo del papel tan importante que juega el contexto.

“Un año después de la catástrofe, es importante mirar hacia atrás para ver qué se ha hecho y conseguido y para revisar las elecciones que se tomaron. También tenemos que estar preparados para abordar retos que quedan pendientes, formular estrategias necesarias y aprender lecciones que mejorarán nuestra respuesta a emergencias en el futuro”, (Unni Karunakara, presidente internacional de Médicos Sin Fronteras)

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Felicidad world press photo

Felicidad world press photo

De la misma manera que la tormenta nos indica un estado de adversidad o desgracia, tal y como señala la Real Academia de la Lengua Española, este blog pretende señalar las diferentes “tormentas” que acontecen en nuestro planeta y como sus diferentes protagonistas han gestionado estas situaciones.

Estados de crisis se presentan casi diariamente en todo el mundo. Las causas son diversas y entre ellas destacamos: los conflictos armados, las catástrofes naturales y las epidemias.

Como señalan Erik Blas y col. en un documento para  la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre programas de Salud Pública, equidad y determinantes sociales: “Sin embargo, una cosa es proponer intervenciones y otra es ponerlas efectivamente en marcha, cuando en la mayoría de los casos es bajo circunstancias complejas, donde los intereses de poder se pueden oponer a ellas”.

Llama la atención por un lado, que en un mundo globalizado, en el que aparentemente estamos informados de todo lo que ocurre, haya muchas situaciones de crisis reales que se dan en la actualidad  que desconocemos porque mediáticamente no interesan y por otro lado, que muchas de las desigualdades socioeconómicas que son origen de guerras, de situaciones de falta de equidad  sanitarias y hambrunas se podrían reducir.

Por lo tanto, las tormentas se repiten, ¿qué tanto podemos aprender de ellas? ¿Depende de nosotros? ¿Podríamos prevenirlas o al menos reducir su impacto? Al parecer no existe una formula mágica para afrontarlas, pero analizaremos las diferentes estrategias que han sido llevadas a cabo en estas situaciones, con el fin de contrastar las diferentes actuaciones.


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